¡Hola! Mi nombre es Manuela Beckhauser Amorim, tengo 18 años y estoy terminando la enseñanza media en el Internado Adventista de Santa Catarina (IAESC). Fue en este ambiente, en medio de mensajes y testimonios sobre el propósito de servir, que sentí a Dios llamándome de forma clara para dedicar un tiempo de mi vida a la misión.
Creo que los dones no son dados por casualidad. Dios me regaló la capacidad de comunicarme y de hablar inglés, y quiero usar ese talento como una forma de agradecer y retribuir Su amor. La misión en Camboya será una oportunidad de colocar en práctica lo que Él ha hecho en mí — llevar esperanza, consuelo y fe a personas que aún no conocen Su nombre.
Cada donación representa más que apoyo financiero: es una semilla plantada en el Reino de Dios. Al contribuir, te haces una parte viva de esta misión, ayudando a transformar vidas — incluso la mía — a través del poder del servicio y del amor de Cristo. Que juntos podamos ser instrumentos en las manos de Dios, llevando Su luz a los lugares donde aún no lo conocen, apurando el retorno de Jesús.
¿Vamos juntos a alcanzar a los no alcanzados?










